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jueves, 22 de octubre de 2015

Artesanía, innovación e industria cultural



La artesanía se está reinventando de la mano de jóvenes creadores y diseñadores, así como de maestros artesanos, que con su frescura y osadía, le están convirtiendo en un laboratorio de experiencias sensoriales, emocionales y simbólicas para la explotación de nuevos imaginarios sociales.

El sector artesano se encuentra inmerso en un mundo donde los valores culturales están sometidos a las leyes del mercado, la propia supervivencia de este bien cultural depende de la capacidad de organizarse adecuadamente como empresa en cuanto a su producción, canales de comercialización y venta.

La mayor parte de los artesanos latinoamericanos no están organizados como empresas legalmente constituidas y comparten su actividad con otra ocupación remunerada, puede tratarse de tareas del campo, o bien en el caso de las mujeres compartir esta actividad con las labores de cuidado del hogar y los hijos. Todo ello lleva a una infravaloración de la producción artesana.

La definición del sector artesano es un tema complejo ya que no existe un criterio unificado sobre qué tipo de actividades económicas pueden considerarse como artesanas. El concepto de artesanía ha evolucionado de forma diversa a lo largo de la historia y ha adoptado diferentes acepciones. En la actualidad, su definición sigue siendo heterogénea y se analizada desde diferentes perspectivas.

La actividad económica artesana no es importante solo por sí misma, sino por la conexión que tiene con otras actividades y sectores económicos. Incluir el sector artesano dentro de las industrias culturales, denota la importancia económica que puede tener su desarrollo para una región.

La artesanía, como parte de las industrias culturales, se ha convertido en un factor importante a considerar en las economías modernas; ya que no solo contribuyen con el crecimiento económico de los países, generando empleo e ingresos para miles de familias, sino que también ayuda a transmitir y mantener las raíces culturales e identidad de las naciones.

La artesanía está resurgiendo. Paralelamente al declive de la artesanía folclórica, el universo del lujo, el movimiento DoItYourself y el mundo del diseño están redescubriendo, cada uno desde diferentes perspectivas, los valores emocionales, sensoriales y sociales  contenidos en el saber artesanal.  Porque la artesanía es, ante todo, diversidad.

Ello está provocando la diversificación de la demanda de artesanía en diferentes mercados, cada uno de los cuales valoran un aspecto específico del producto, utiliza un determinado canal comercial y requiere una estrategia de comunicación diferenciada.

Además, muchos artesanos han replanteado su actividad desde una perspectiva de animación sociocultural, bajo la forma de talleres de formación, de divulgación y de ocio, así́ como con su implicación en mercadillos temáticos, actividades cuya demanda no para de crecer. Pero esta alternativa, obviamente, no resulta satisfactoria para aquellos artesanos más comprometidos con actividades creativas.

Durante los últimos años, sin embargo, y a la par que se vulgarizaba el mercado de artesanía popular, ha ido resurgiendo un creciente interés por el concepto de artesanía entre nuevos grupos de consumidores más cualificados y vanguardistas, lo que hace presagiar una nueva etapa de crecimiento para esta actividad. Pero el tipo de productos que demandan se aleja bastante de la oferta actualmente existente en el mercado de artesanía popular. 

Esto significa que el concepto de artesanía está cambiando, observándose varias tendencias de evolución claramente diferenciadas, cada una de las cuales requiere unas estrategias de producto, promoción y comercialización específicas.

En la actualidad, la industria cultural es un sector incipiente en Colombia. El desarrollo limitado de las industrias culturales en el país, no significa de modo alguno, dar la espalda a una actividad productiva, más bien debe ser un espacio para actuar oportunamente planeando su desarrollo y crecimiento

Objetivos de la charla:

  • ·         Conceptualizar el termino artesanía
  • ·         Conceptualizar el termino industria cultural
  • ·         Analizar los procesos de transformación del producto artesanal
  • ·         Sugerir propuestas de actuación 

Silvana Navarro Hoyos | Consultoría, investigación yproyectos estratégicos en artesanías | Consulting, research andstrategicprojects in crafts.


martes, 15 de septiembre de 2015

Boyacá rindió homenaje a sus artesanos con el desarrollo de la tercera bienal artesanal



El pasado viernes 11 de septiembre se llevó a cabo en la ciudad de Tunja la premiación de la tercera Bienal Artesanal de Boyacá.

Dentro del marco de estas actividades se realizaron tres conferencias de expertos en el área artesanal:

  • ·         Planes, programas y proyectos hacia la autonomía artesanal, desarrollada por la Phd. Silvana Navarro Hoyos, Asesora, investigadora y Docente, especializada en el área artesanal y la gestión cultural.
  • ·         Intervención diseño en la artesanía, desarrollada por el D.I. Ricardo Durán, Coordinador de concursos de Artesanías de Colombia
  • ·         Gestión del patrimonio inmaterial, desarrollada por la arquitecta, magister en historia, coordinadora del grupo de investigación en patrimonio y memoria PAME de la Universidad de Boyacá


En las actividades participaron más de 150 artesanos del departamento, recibiendo formación específica en estas áreas.

Los ganadores de las cuatro categorías de la bienal fueron:

  • ·         César Bonilla de Tinjacá en Artesano Tradicional.
  • ·         Crearcoop de Guacamayas en Comunidad Artesanal.
  • ·         Liliana Martín Bolaños de Tunja en Joven Artesano.
  • ·         Freddy Giovanni Molina Amado en Artesano Contemporáneo.


Las actividades de este evento fueron organizadas por la Secretaría de Productividad, TIC y Gestión del conocimiento de la gobernación de Boyacá, así mismo se sumaron a esta iniciativa las siguientes entidades: Artesanías de Colombia, Alcaldía de Tunja, Artesanías de Boyacá, Universidad de Boyacá y el Fondo Mixto de Cultura de Boyacá.


He de desatacar el fabuloso trabajo desarrollado por el programa Artesanías de Boyacá, así como el de todos los especialistas que hacen parte de él, sin los cuales no hubiese sido posible el desarrollo de este evento. 














Sin duda la Bienal Artesanal de Boyacá, pretende sumar fuerzas para el empoderamiento de los artesanos de la región y busca su exaltación y reconocimiento. Se trata de una experiencia que debe ser replicada en otras regiones del país.
Silvana Navarro Hoyos | Consultoría, investigaciónyproyectos estratégicos en artesanías | Consulting, researchandstrategic projects in crafts.

viernes, 28 de agosto de 2015

TEDxUniversidad Piloto​ - 2015



El próximo 17 de septiembre de las 8:30 a.m. a la 1:00 p.m. se realizará el evento TEDx Universidad Piloto 2015 bajo el tema "Creatividad Positiva".

El evento TEDx Universidad Piloto, se propone como un espacio orientado a crear, desarrollar, aplicar, construir y difundir conocimiento, para dar respuesta a problemáticas tecnológicas, económicas, sociales y ambientales, promoviendo los desarrollos académicos y científicos, en contextos nacionales e internacionales.

En su edición 2015 tendré el placer de ser uno de los ponentes con el tema "Artesanía e Industria cultural"

La participación es totalmente gratuita, pero es necesario registrarse como asistente, podras realizar tu inscripción en el siguiente link:


Te invito a participar activamente en esta iniciativa!!!

Los datos del evento son:

Septiembre 17 de 2015, 8:30 a.m. 
Universidad Piloto de Colombia
Auditorio Principal, Edificio APR
Organiza: Dirección de Postgrados y Educación Continuada
Calle 45A # 9-17   Teléfono: 2324122
direccionpostgrados@unipiloto.edu.co

tedxunipiloto@gmail.com

Silvana Navarro Hoyos | Consultoría, investigación yproyectos estratégicos en artesanías | Consulting, research andstrategicprojects in crafts.

jueves, 25 de junio de 2015

Tejeduría y cestería artesanal en américa



En la América precolombina, no existían las fronteras políticas que hoy conocemos, por lo cual los pueblos estuvieron estrechamente unidos entre sí en el tiempo y en la tradición cultural, y las migraciones indígenas dejaron una profunda huella en la evolución de los pueblos.  Al mismo tiempo, el aprovechamiento de la exuberante naturaleza se tradujo en una avanzada agricultura y en el uso de importantes recursos naturales al servicio de una organización política y social que llegaría a convertirse en algunas ocasiones, en verdaderas formas estatales.

Los tejidos andinos poseen rasgos similares, que pueden ser entendidos por el intenso comercio que existió entre los diferentes grupos indígenas: entre ellos fue notorio el intercambio de tejidos e innovaciones técnicas.  La importancia del tejido no solo se fundamentó en la necesidad de cubrir el cuerpo dando identidad a cada ser, sino para delimitar espacios como en techos, paredes, puertas y pisos, para envolver los muertos, para denotar rango, como moneda, premio, tributo, ofrenda, dote matrimonial y como trueque.

Tejeduría Artesanal

Se considera tejeduría a los procesos artesanales o industriales para producir telas tejidas a partir de hilos.

Algunas de las técnicas de tejeduría más comunes son:

  •         Tejeduría en Telar
  •         Tejeduría de punto o Tejidos (tejido de punto)
  •         Tejido en crochet
  •         Tejido en dos agujas


A continuación descubriremos algunas de las características de estas técnicas.

Tejeduría en telar


Es el oficio donde se obtiene telas formadas, mediante el cruzamiento y enlace de 2 series de hilos: unas longitudinales y las otras transversales

La serie longitudinal de hilos recibe el nombre de Urdimbre y cada uno de ellos elementos se denomina Hilo. La serie transversal recibe el nombre de Trama y cada una de sus unidades se denomina Pasada.

Tejeduría en telar Horizontal

Es el oficio en el que, mediante el manejo de hilos flexibles de diferentes calibres, a través del entrecruzamiento ordenado, sencillo o combinado, con una trama y una urdimbre, se obtienen piezas de diferentes clases según los materiales de los hilos. El entrecruzamiento de los hilos sigue un determinado ordenamiento, desde la disposición más sencilla en cruz (tafetán), hasta cubrir  una gran gama de combinaciones mediante las que se obtienen ligamentos y efectos de color. Tafetán es el ligamento más equilibrado tiene la misma cantidad de tomos y dejos.

Tejeduría en telar Vertical

Esta  tejeduría se realiza en un telar vertical el cual consiste en un bastidor o marco que mantiene tensos y paralelos un grupo de hilos dispuestos en forma vertical llamados urdimbre, los cuales serán entrecruzados por una serie de pasadas horizontales denominada trama, esta trama puede formar un ligamento llamado tafetán o puede ser una serie de nudos que une las urdimbres.

Tejeduría de punto o Tejidos (tejido de punto)

Es el entrecruzamiento o anudado de uno o más hilos o fibras realizadas directamente a mano o con agujas. Dentro de este oficio se encuentran las técnicas de crochet, dos agujas, macramé, entre otros.

Tejido en crochet

Es el tejido de punto que se realiza con una trama que se anuda por medio de una aguja o gachillo.

Tejido en dos agujas

Es el tejido fe punto por urdimbre que se forma realizando columnas de puntos por medio de dos agujas o estambres.

Cestería artesanal

Es un oficio artesanal clasificado dentro de la tejeduría.  La utilización de materiales flexibles bien sea dispuestos a lo largo, por torcido o trenzado, o en superficie, planos o con forma para envolver, contener o vestir son parte de sus características principales.  La cestería utiliza elementos lo bastante firmes para ser ensamblados a mano, planos (esteras) o más frecuentemente con forma (recipientes). Es un trabajo que consiste en la elaboración de objetos mediante la disposición ordenada y estructurada de materiales vegetales duros y/o semiduros como el bejuco, cañas, hojas, tallos, cortezas.  Todos estos materiales son sometidos previamente a procesos de adecuación, especialmente para su conversión en tiras y/o varillas que se aplican según la clase de objetos por elaborar.

La mayor parte del equipo de trabajo está representado por herramientas manuales, como cuchillos, ripiadores, raspadores, punzones, pinzas, agujas y/o punzones similares. Los productos que generalmente se elaboran componen la gama de cestos y sus derivados (canastos, petacas, balayes, cedazos), esteras, esterillas. (Artesanias de Colombia 2010)

Se conocen testimonios, gracias a excelentes condiciones de conservación que se remontan al neolítico.  La cestería se caracteriza por su gran dispersión y fijeza en el tiempo del modo de construcción, entrecruzamiento o de enrollamiento de las hebras.  Se trata de un proceso de convergencia técnica: sin que ninguno de los procesos de montaje imponga un material determinado y habiendo adquirido las herramientas desde hace milenios (dedos agiles y un pequeño punzón), los modos de trenzado adoptados están en relación con las cualidades requeridas por cada utilización (robustez o ligereza, pared cerrada o calada, mallas estirables o fijas, etc.). (Bonte y Izard 1996)

Se puede decir que la cestería es una actividad presente en todas partes, por lo tanto, solamente en el seno de una sociedad pueden ser apreciadas la dispersión y las modalidades de transmisión de conocimiento técnico, al mismo tiempo que la importancia social y económica de esta actividad.

La cestería se trabaja a partir de tiras o fibras de origen vegetal (hojas, ramas, cortezas, raíces, troncos) y también de origen animal (piles, pelos, tripas, etc.) y hoy en día son utilizadas también materias primas sintéticas (plásticos, aleaciones metálicas,  etc.)

Existen cuatro técnicas básicas de cestería:

Técnica de espiral: consiste en unir los anillos de una espiral unos con otros, comenzando por el centro y avanzando punto a punto a lo largo de dos o más anillos.


Técnica de entrecruzado: consiste en el entrecruzamiento de dos series de elementos flexibles, donde cada serie es pasada por debajo y por encima de la otra.


Técnica del torcido: se tuercen dos o más hilos entre los elementos que acompañan la urdimbre.


Técnica de canasto: donde uno o más hilos se entrecruzan por encima y por debajo de una serie de elementos rígidos que permanecen inactivos.


Aunque estas son las principales técnicas de cestería, existen otras filiales como el trenzado o el cordado.  Algunas técnicas de cestería sobretodo el entrecruzamiento asemejan tejer, pues en ambas se trata de crear objetos entretejiendo fibras transversalmente unas a otras. A la cestería inclusive se le puede aplicar algún vocabulario de la tejeduría como tejer, punto, urdimbre o trama. Pero existe una diferencia clave, la tejeduría requiere de telares y lanzaderas, mientras que en la cestería basta con un cuchillo, una aguja, un recipiente con agua y las hábiles manos del artesano.

La cestería engloba a todo objeto cerrado o abierto, grande o pequeño, tradicional o moderno, etnográfico o artístico, sin distinciones de valor.

Tejeduría en territorio Colombiano

Colombia esta considerada, en el ámbito mundial, como un país muy rico en recursos naturales.  El tejido de diversidad de fibras fue factor importante que modificó la existencia de las poblaciones, siendo utilizadas primero las más duras y sin procesar para la cestería.  Más tarde, el tejido consiguió su refinamiento con fibras hiladas con el algodón, el fique y otras de tallo u hoja.  En una etapa posterior llegaron a jugar un papel importante las fibras animales como la alpaca y otros camélidos donde se enriqueció  el tejido con la mezcla de los colores naturales de la lana, cafés, habanos y amarillos.

Con las plantas tintóreas y la química intuitiva, se fue dando más color a las fibras, a la vez que se hizo más refinado y completo el tejido. Es en el antiguo Perú donde se encuentra mayor tecnología y eficiencia ligada a la estética, mediante el decorado de cada pieza tejida individualmente con un fin y función especifica.

Urdimbre y trama, los dos elementos básicos que forman la tela, eran manejados hábilmente sosteniendo las fibras en un marco de madera formado básicamente por cuatro varas unidas en un ángulo recto.  Se utilizaban algunas veces en posición vertical apoyado en un muro, otras horizontal a nivel del piso y otras, oblicuo como el caso del telar de cintura.

Estos telares ayudados por otros elementos igualmente simples como  varas separadoras, golpeadores, o varas de lisos, dieron como resultado la mayor gama de técnicas encontradas en los más antiguos pueblos tejedores en el mundo.
Nuestros antepasados no tejieron metraje para confeccionar, sino que, cada pieza salía del telar, terminada en su totalidad; este factor fue característica general en todo el contienen americano.

En las piezas tejidas, se encuentran diferencias no solo en su forma, sino en su función y más tarde en su contenido expresivo y simbólico, por lo cual es posible analizar, mediante un profundo estudio de sus contenidos, las variantes de cada cultura.

Para estudiar el tejido, se pueden establecer tres grupos:
  1. Prendas de vestir: compuesto por mantas, ruanas, pantalones, fajas y sombreros entre otros.
  2. Enseres: como la hamaca, la cobija, la alfombra, esteras, mochilas y canastos.
  3. Aperos: compuesto por los aperos, alforjas o redes de pescar.


En Colombia son diversas las regiones donde se han encontrado vestigios de tejidos.  La principal zona textil del país se encuentra al sur de Nariño habitada por los pastos; Siguiendo hacia el norte, aparece la cultura Quimbaya en los departamentos del Viejo Caldas y sur de Antioquia; hacia el oriente la zona Muisca y Guane que comprende los territorios de Cundinamarca, Boyacá y Santander. Por último, al norte  la zona Sinú en los departamentos de Córdoba y Sucre.  Sin embargo, son relativamente pocos los textiles que han llegado a los museos o colecciones particulares.

La humedad del suelo ha sido uno de los factores que ha impedido la conservación de los tejidos en Colombia. Sin embargo muchas de estas técnicas ancestrales se han transmitido de generación en generación y sobreviven hasta nuestros días.

La evidencia de estas zonas como pueblos tejedores está dada por los hallazgos de mantas y fragmentos de variados tejidos hechos en telar, a mano, o con aguja.
En las zonas muiscas y guane, debido a la sequedad del suelo, se han podido recuperar mantas, gorros, monteras, fajas o fragmentos de las mismas. Estos objetos han sido admirados por la compleja estructura de sus tejidos  y por la habilidad de los pintores de mantas para utilizar pinturas espesas aplicadas con gran precisión.

La calidad de los hilos y de las piezas textiles encontrados en las regiones de Cundinamarca, Boyacá y Santander evidencia que el algodón ocupo un lugar destacado en las sociedades precolombinas. Otra de las fibras importantes entre los tejidos Muisca y Guane es el fique, planta originaria de América tropical, que ha estado ligada con la vida campesina colombiana.

Al contrario del algodón, el fique no estuvo relacionado al uso personal, pero si a la elaboración de productos que todavía hoy perduran como cordelería, aperos y gran variedad de mochilas.  Una tercera fibra utilizada fue el cabello humano, hilado para la manufactura de admirables gorros hechos con tejido de aguja.

En la zona del sur de Nariño, los tejidos fueron encontrados en enterramientos profundos y sus técnicas son bien distintas a las realizadas por los diferentes pueblos indígenas que habitaron Colombia.  La mayoría de los textiles hallados en el altiplano nariñense proceden de la región de Miraflores y el Cuntum.

Silvana Navarro Hoyos | Consultoría, investigación yproyectos estratégicos en artesanías | Consulting, research andstrategicprojects in crafts.


lunes, 15 de junio de 2015

Celebrado el coloquio intercongresos del comité de sociología de la cultura y de las artes de la FES


El viernes 12 y sábado 13 se celebró en Barcelona el coloquio Crisis cultural y cambio artístico, organizado por el Comité Sociología de la Cultura y de las Artes, FES (Federación Española de Sociología) y el grupo de investigación CECUPS (UB) dirigido por Arturo Rodríguez Morató (UB).

El encuentro acogió a la creciente comunidad de sociólog@s de la cultura y de las artes que se encuentran en las universidades españolas. La sede de la SGAE Catalunya y el Arts Santa Mònica en Barcelona fue un espacio de discusión sobre teoría, prácticas de consumo, identidad y territorio, dinámicas de categorización, profesiones y mercados artísticos, prácticas en el mundo online y offline, política cultural y movimientos sociales. La vitalidad y la riqueza de las comunicaciones presentadas en los grupos de trabajo hicieron posible la alta calidad y originalidad del encuentro.

La conferencias de apertura y de clausura, a cargo de Alain Quemin (Paris-VIII) y de Antonio Ariño (UdV), construyeron un marco teórico de reflexión sobre las transformaciones del mercado artístico contemporáneo por un lado, y de los movimientos open de producción cultural por otro. Las mesas redondas de la tarde nos dieron la oportunidad para mostrar cómo la sociología de la cultura y de las artes mantiene la  conexión con los problemas e instituciones de nuestra sociedad. En la mesa del viernes "Apocalípticos vs integrados: ¿cómo puede la sociología comprender las dispares funciones sociales de las adhesiones estéticas?" moderada por Juan Antonio Roche (UA), y con Luis Enrique Alonso (UAM), Ana Martínez Barreiro (UA Coruña), Carles Freixa (UdL) y Dafne Muntanyola (UAB) se habló de superar las dicotomías del sentido común y de la necesidad de reflexionar teórica y empíricamente sobre pautas, prácticas y discursos presentes en los medios de comunicación, las instituciones políticas y culturales, y en las prácticas cotidianas. La mesa del sábado, que tuvo lugar en el Arts Santa Mònica “El giro digital: Creatividad y nuevas tecnologías en las prácticas artísticas y culturales actuales”, moderada por Arturo R. Morató (UB), contó con Amparo Lasén (UCM), Arturo Rubio Arostegui (U. Nebrija) y Roger Martínez Sanmartí (UOC). Planteó cómo la revolución digital está cambiando la definición de atributos como la creatividad, la interactividad o la identidad. Se recordó cómo desde la sociología se puede evitar el determinismo tecnológico y dar cuenta de viejas y nuevas prácticas artísticas y culturales con la descubierta de nuevos marcos de producción, distribución y consumo.

El coloquio también abrió un espacio para el tema artesanal, con la ponencia “Diseño y Artesanía: Criterios de intervención para la innovación y conservación del patrimonio” desarrollado por la Dra. Silvana Navarro Hoyos, en la cual se reflexionó sobre los criterios de intervención de profesionales externos en la innovación de productos o procesos artesanales con el fin de mejorar la comercialización y el impacto de estas intervenciones en el patrimonio artesanal iberoamericano.

El coloquio cumplió con el doble objetivo de ofrecer un panorama de la producción en sociología de la cultura y de las artes en España, y de impulsar una nueva etapa del comité de sociología de la cultura y de las artes de la FES.




martes, 12 de mayo de 2015

Comercio justo y artesanía


En la actualidad existe una alternativa tanto para la promoción, valoración de mercado y mejora de las condiciones de vida de los artesanos, se trata del mercado solidario, justo o equitativo.

El concepto de comercio justo se aplica generalmente a las operaciones comerciales que potencian la posición económica de los pequeños productores y propietarios con el fin de garantizar que no queden marginados de la economía mundial. Apunta principalmente a los países en desarrollo, consta de dos elementos principales: El primero es garantizar que los productores, incluidos los trabajadores, tengan una participación adecuada del beneficio total; y el otro elemento es  mejorar las condiciones sociales de los trabajadores en los casos en que no existen estructuras desarrolladas de servicios sociales y representación laboral.

El comercio justo apareció en Europa en 1969, a través de una tienda que se abrió en Holanda. Desde entonces esta tendencia ha ido creciendo y actualmente en toda Europa se contabilizan un total de 3.000 tiendas que pertenecen a diferentes asociaciones que potencian el comercio justo. Con todos estos puntos de venta, el comercio justo se constituye como un negocio y también según datos de la EFTA (Asociación Europea de Comercio Justo) en el año 2.000 la facturación de todas esas tiendas alcanzó los 370 millones de euros y ha dado trabajo a 500.000 artesanos y trabajadores del Sur. Al margen de las tiendas específicas los productos de comercio justo se pueden encontrar en 70.000 establecimientos de toda Europa.

En España la incidencia de tiendas dedicadas al Comercio Justo no se inicia hasta 1986 con iniciativas como Traperos de Emaús, en el País Vasco, o la Cooperativa Sandino, actualmente IDEAS, en Andalucía. Actualmente un total de 31 organizaciones abastecen a las 40 tiendas especializadas, así como a otros establecimientos como hipermercados. También el comercio justo en España ha ido incorporando adeptos y las cifras del año 2000 sitúan el volumen de facturación en más de 6 millones de euros, junto a la aportación de 1.500 voluntarios y un centenar de profesionales que se movilizan por el comercio justo y solidario.

En las tiendas dedicadas íntegramente al comercio justo y en los establecimientos que reservan un espacio a estos productos, podemos encontrar textiles de la India, Bangladesh o Kenia, artesanía india, de Nepal, de Bangladesh, Thailandia, Filipinas, Perú o Uganda, y diferentes elementos decorativos para el hogar, instrumentos musicales, juguetes tradicionales y artesanía en piel otros tantos países latinoamericanos, africanos y asiáticos.

Para el caso colombiano no existen experiencias en comercio justo artesanal, aunque se han adelantado negociaciones en el área de productos alimenticios.  En países como Ecuador, Bolivia o Perú, se ha trabajado por más de 10 años en esta área y sus productos cuentan con un posicionamiento y un reconocimiento en estos mercados, los productos ofrecidos por estas organizaciones son sobretodo artesanías tradicionales, sin gran diferenciación de sus competidores en un mercado globalizado, elementos con bajo desarrollo técnico, ricos en colorido y con precios que oscilan entre 4 y 50 euros. De forma generalizada no existe promoción de una marca, sino de un producto genérico, no se utilizan canales tradicionales de publicidad, se promociona voz a voz, por internet y almacenes especializados; y utilizan aliados estratégicos para la logística y la promoción.

Como ya hemos mencionado la comercialización de productos artesanales en mercados justos en Colombia es incipiente, sin embargo se puede resaltar el trabajo de las comunidades como los tejedores Wayúu, los joyeros de Mompox, la comunidad tejedora Kankuama y Arahuacos de la Sierra Nevada, los ceramistas de La Chamba, o los talladores de carbón de la Jagua de Ibirico, entre otras, que están conformando pequeñas asociaciones o cooperativas manejando el concepto de comercio justo, desarrollando productos alternativos de carácter orgánico y artesanal; sin embargo todos estos grupos están en proceso de conformación de estas asociaciones y están comenzando a explorar el mercado de los consumidores conscientes, pero se puede decir que ninguno de ellos lo ha conquistado porque todavía se necesita trabajar en una conciencia muy fuerte entre consumidores y productores de este tipo de productos. Estos grupos se podrían convertir en aliados estratégicos para iniciar las campañas de sensibilización que generarían más participación de los consumidores en la compra de este tipo de productos es decir generarían el desarrollo de los clientes conscientes.

También hay que destacar los trabajos desarrollados por la Corporación Red de Artesanos de la Costa Atlántica que agrupa a 27 organizaciones artesanales con 1.057 familias asociadas.  Es una entidad sin ánimo de lucro, que entrelaza organizaciones artesanales de la costa norte colombiana para buscar alternativas integrales y conjuntas mediante programas de capacitación, producción y promoción empresarial, tienen un amplio portafolio de productos, posicionamiento a nivel nacional y comercialización on line.

Con la misma dinámica de trabajo se encuentra la corporación red de artesanos de la Orinoquia  “Corpeorinoquia”, nace jurídicamente el 6 de Octubre del 2006 con 7 asociaciones de 7 municipios  en el Departamento de Casanare, organizada por artesanos productores  empresarios de la Región Orinoquense.

Estas organizaciones se convierten en los primeros ejemplos colombianos que pueden llegar a tener una comercialización internacional con énfasis en comercio justo.

Se considera competencia a nivel de posicionamiento de marca de artesanías colombianas, empresas comercializadoras como Artesanías de Colombia S.A., Salvarte, Artesanías el Zipa y Galería Cano; estas empresas son netamente comercializadoras de productos tanto de artesanía indígena, tradicional y contemporánea y en ningún caso son productoras.

Tienen un posicionamiento en la mente de los consumidores en Colombia, como comercializadoras, y adicionalmente los consumidores pueden llegar a confundir el apoyo que estas empresas brindan a las comunidades con el concepto de comercio justo; el cual está muy lejos de la realidad. Aunque estas empresas apoyan a los artesanos y a su crecimiento económico, los márgenes que recibe el artesano por la venta de sus productos es relativamente bajo en comparación con lo que podría recibir utilizando el concepto de comercio justo en forma individual; estas empresas colocan un margen de utilidades sobre la artesanía superior al 60 % e incluso ganan hasta el 100 % de utilidades pero estas no son percibidas por la comunidad.

Estas empresas comercializan productos artesanales de diferentes comunidades colombianas, agrupando un portafolio de productos amplio donde manejan diseños, técnicas, materiales y líneas de producto; ya tienen una experiencia en comercialización y tienen una participación importante en el mercado.

La artesanía colombiana tiene gran aceptación por parte de sus compradores en el mundo, debido a la variedad de artículos, al dominio de materiales y técnicas únicos, y a que es portadora de una mezcla de elementos precolombinos, españoles, nativos y afroamericanos.

Los productos se comercializan a través de 58 subpartidas arancelarias, y gozan de preferencias arancelarias totales para el ingreso a los mercados de Estados Unidos, la Unión Europea, Venezuela y Ecuador.

El principal destino de las exportaciones de artesanías colombianas es Estados Unidos, país hacia el cual se dirigió 52.6%.

En consumo de Artesanías, la Unión Europea constituye el mercado más importante del mundo; está valuado en € 10.8 billones y la demanda está creciendo, en el 2004 el crecimiento fue de 4.3 %. Alemania es el primer país consumidor e importador con 23.4% del consumo total (en especial de productos cerámicos) y 20.4% de las importaciones totales de la UE-25 en 2004. Luego sigue Reino Unido (16.4% del consumo total y 13.9% de las importaciones), Francia (14.2% del consumo y 11.6% de las importaciones) e Italia (12.1% del consumo y 9.2% de las importaciones).

Los países asiáticos son subcontratados para la producción en serie y masiva de artículos de regalo a bajo costo; las artesanías latinoamericanas como artículos de regalo y decorativos, se presentan como productos originales, diferenciados, únicos “hechos a mano”, lo que actualmente se ha convertido en una moda para la decoración del hogar europeo y se valora por su presencia artesanal.

La diferenciación, se constituye en el factor más influyente en el impulso de compra de los artículos artesanales y es medido en función de su poca disponibilidad o la concepción de que son únicos, llamados por eso “artículos hard-to-find”. La mayor parte de los objetos provenientes del mercado artesanal utilizan la creatividad como medio de desarrollo y hacen parte de la expresión natural de la necesidad y el deseo del hombre de mostrarse como ser individual.

En el momento de comprar, también se tiene en cuenta la conveniencia, es decir, la manera en que se acopla a los gustos del cliente y el grado de satisfacción que brinda a sus necesidades.
El hecho de que un artículo sea hecho a mano, constituye un incentivo para los consumidores únicamente si satisface sus exigencias en cuanto a calidad y precio, especialmente si se tiene en cuenta que la mayoría de los consumidores basan su argumento de compra en obtener un buen valor por su dinero. En caso contrario, será más probable que se incline por los artículos producidos en serie, que le ofrecen la calidad de la producción hecha con máquina, precios reducidos y un diseño que parece hecho a mano.

En cuanto a lo relacionado con el comercio justo podemos decir que es un mercado pequeño pero significativo, representando un 0.01% del comercio mundial. Las artesanías representan entre un 18 y un 60% del total de compras de algunos mercados de comercio justo dependiendo el país. A nivel mundial, las ventas por comercio justo totalizan US$400 millones cada año. En América del Norte, las ventas al por menor por comercio justo totalizaron US$35-40 millones en 1998.  Los negocios de comercio justo retornan de 1/3 a un 1/4 de las ganancias a los productores en países en desarrollo. 
En definitiva de manera generalizada podemos observar que la introducción del comercio justo trae grandes impactos positivos en lo económico, social y ambiental.  Su potencial es de establecer circuitos económicos solidarios.

El comercio justo ataca los factores económicos de la pobreza de los pobladores rurales y urbanos, materializándose en el incremento del patrimonio colectivo. Hace posible la organización artesanal, no solo en lo referente a lo gremial, sino al sistema de proveeduría y  distribución por lo cual se reduce al máximo la cadena de valor producción- transformación – distribución – consumo, lo que garantiza un ahorro económico, energético y la disminución del impacto ambiental.

Con la aparición del comercio justo, aparece también para el comprador, el rostro hasta ahora oculto, del artesano, por la cual el producto se humaniza, y se reconoce el beneficio reciproco entre productores – distribuidores – consumidores, haciendo una oferta más armónica.


Silvana Navarro Hoyos | Consultoría, investigación yproyectos estratégicos en artesanías | Consulting, research andstrategicprojects in crafts.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Artesanía y Desarrollo


En los últimos años la importancia del sector artesanal en Colombia ha cobrado protagonismo al convertirse en fuente de trabajo no solo de un sector tradicional sino, atrayendo a nuevos grupos y comunidades de diversa índole que buscan mejorar sus condiciones de vida.

El impacto socioeconómico de esta actividad se ve claramente reflejado en cifras estadísticas que hoy son tenidas en cuenta por los organismos que manejan los indicadores económicos. Así se estima que el porcentaje de participación del sector artesanal en el PIB de Colombia, equivale al 0.004%, una producción realizada por 350.000 artesanos y de cuyo producto viven un millón de personas más.

Se han desarrollado numerosos programas por parte del gobierno central y entidades internacionales para fomentar, rescatar y recuperar las tradiciones artesanales, estos programas tienen una tendencia marcada a la economía como eje de desarrollo. La estrategia más sobresaliente es la realizada por Artesanías de Colombia, (empresa de economía mixta, adscrita al Ministerio de Comercio Industria y Turismo. Contribuye al progreso del sector artesanal mediante el mejoramiento tecnológico, la investigación, el desarrollo de productos y la capacitación del recurso humano, impulsando la comercialización de artesanías colombianas) (Nuestra empresa, Artesanías de Colombia S.A. 2010).  Las evaluaciones de los programas desarrollados en el sector arrojan resultados importantes desde el punto de vista de mejoramiento de las condiciones de vida de los artesanos, en relación con el acceso a la educación, vivienda y salud.

Aunque se ve una mejora en este respecto, para el público en general existe un real desconocimiento sobre los oficios, materias primas tradicionales, transmisión de conocimientos y características culturales de la producción artesanal.

La actividad artesanal es considerada una actividad creativa que tiene implícito el crecimiento afectivo y emocional, donde hay respeto por el entorno y por el producto elaborado.  La UNESCO reconoce a las artesanías como una de las formas que asume la cultura tradicional y popular para representarse el conjunto de creación de comunidad cultural.  Reconoce además que se fundan en la tradición y que son expresión de su identidad cultural y social. (Organizacion de las Naciones Unidas para la educación, la Ciencia y la Cultura 1989)

El producto artesanal es por tanto al mismo tiempo patrimonio Tangible e intangible y de esta forma pude asociarse al desarrollo desde su aportación económica como su aportación al capital humano.
Vemos que desde el estado se promueven políticas publicas alrededor del fomento empresarial y protección del patrimonio cultural de la artesanía, que desde la creación del ministerio de cultura se ha tratado de descentralizar los procesos a fin de que los beneficios estén más alcance de la comunidad artesanal, que como hemos visto están en su mayor parte en el área rural generando mayores niveles de participación ciudadana.

Pese al fomento por parte de entidades gubernamentales, privadas,  y leyes en lo referente al contexto artesanal colombiano, esta comunidad se encuentra segregada y mayoritariamente con altos índices de pobreza, además con la incursión de productos artesanales en los  mercados nacionales e internacionales se ha incrementado la probabilidad de perdida de la identidad cultural que los caracteriza al desarrollar productos de acuerdo a la demanda y no a la tradición.

Los artesanos siguen sin tener representación ante el gobierno, excluyéndose en muchos casos de proceso de participación y además tienen grandes dificultades de acceso a capital.  Toda esta problemática hace que sus posibilidades de desarrollo sean limitadas.  La resolución de esta dinámica se dará con la  mejora de procesos de implementación, concertación y codecisión que mejoren la participación de los artesanos en pro del mejoramiento de los niveles de vida de este colectivo y el resguardo cultural de su producción material.

Contemplar al desarrollo en términos de la expansión de libertades sustantivas, permite dirigir la atención hacia los fines que hacen importante el desarrollo, en lugar de mirar sólo hacia algunos de esos medios que, junto con otros, juegan un papel destacado en el proceso. (Sen 2000)

Dentro de estos términos es claro que no se puede hablar de desarrollo solo en términos económicos. No quiero decir que haya que restarle importancia al valor de cambio del producto artesanal y del beneficio obtenido tanto para los artesanos como para sus distribuidores y compradores. Hay que tener una visión más amplia que tenga en cuenta el concepto de “capital humano”  en donde el desarrollo de las cualidades humanas, la conservación de los elementos culturales de la artesanía serán el motor del crecimiento.

La artesanía tiene un gran potencial como recurso para el empleo y debidamente organizada la producción, puede solucionar problemas sociales y económicos. La producción artesana puede entrar a competir en mercados más amplios generando a su vez un aumento del ingreso nacional.
La artesanía además al nacer del seno de las culturas, ha sido fuente de soluciones para muchos grupos y comunidades, como un medio importante para generar y orientar una fuerza social vital.
Es necesario pensar en cómo fortalecer las instituciones, ya que es a partir de ellas que se realiza la promoción artesanal a un nivel de “industria artesana”, conectar al artesano con los proyectos, el gobierno, las políticas etc. (interconectar), para esto es necesario pensar en estructuras no solo socioeconómicas sino culturales.

Es vital considerar que es a partir del núcleo social y del fortalecimiento a la cultura que se puede lograr una verdadera promoción de la artesanía y que en este proceso es clave la educación.


Silvana Navarro Hoyos | Consultoría, investigación yproyectos estratégicos en artesanías | Consulting, research andstrategicprojects in crafts.


martes, 14 de abril de 2015

Artesanía valor cultural y empresarial



El sector artesano se encuentra inmerso en un mundo donde los valores culturales están sometidos a las leyes del mercado, la propia supervivencia de este bien cultural depende de la capacidad de organizarse adecuadamente como empresa en cuanto a su producción, canales de comercialización y venta.

La mayor parte de los artesanos latinoamericanos no están organizados como empresas legalmente constituidas y comparten su actividad con otra ocupación remunerada, puede tratarse de tareas del campo, o bien en el caso de las mujeres compartir esta actividad con las labores de cuidado del hogar y los hijos. Todo ello lleva a una infravaloración de la producción artesana.

Por otro lado encontramos que el gobierno trata a los artesanos como cualquier otra industria de cualquier sector, sin tener en cuenta las características diferenciales que reviste el sector artesano.
La artesanía es una actividad económico-cultural, por lo cual es importante comenzar por definir claramente el término.

La artesanía, como producto folclórico, ha conformado rasgos distintivos de nuestra identidad, como individuos y como colectivo. Este proceso está determinado por el medio ambiente y la realidad cultural, social y económica de cada zona. Las creencias, artes, valores, prácticas y tradiciones que se transmiten de generación en generación, sugieren una memoria que vive el presente a la vez que ponen en valor las experiencias ancestrales en la cotidianidad de su quehacer.

La artesanía se puede concebir desde tres dimensiones:

  • El artesano: como creador y constructor de cultura.
  • La actividad artesanal: como proceso en el que se aplican técnicas y prácticas artesanales tradicionales y contemporáneas, y como proceso productivo que provee de medios de vida al artesano.
  • El producto artesanía: expresión de identidad y de la cultura autóctona nacional, regional y local.


En referencia al sector artesanal estos tres componentes no pueden separase, se hallan interrelacionados los unos con otros y son la fuente de valor como producto folclórico.

La definición del sector artesano es un tema complejo ya que no existe un criterio unificado sobre qué tipo de actividades económicas pueden considerarse como artesanas. El concepto de artesanía ha evolucionado de forma diversa a lo largo de la historia y ha adoptado diferentes acepciones. En la actualidad, su definición sigue siendo heterogénea y se analizada desde diferentes perspectivas.

A nivel internacional, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), define la artesanía de la siguiente manera:

“Los productos artesanales son los producidos por artesanos, ya sea totalmente a mano, o con la ayuda de herramientas manuales o incluso de medios mecánicos, siempre que la contribución manual directa del artesano siga siendo el componente más importante del producto acabado. Se producen sin limitación por lo que refiere a la cantidad y utilizando materias primas procedentes de recursos sostenibles. La naturaleza especial de los productos artesanales se basa en sus características distintivas, que pueden ser utilitarias, estéticas, artísticas, creativas, vinculadas a la cultura, decorativas, funcionales, tradicionales, simbólicas y significativas religiosa y socialmente”. (1997)

Esta definición bastante amplia, no hace diferencia alguna entre las categorías artesanales y, sin embargo enfatiza la preponderancia del trabajo hecho a mano y los diferentes usos que puede llegar a tener un producto. Todo lo contrario sucede con el legado “tradicional”, lo cual permite entrever la característica de transformación y adaptación que tiene el producto artesanal, pero sin comprometerse en ninguna afirmación. De acuerdo a esta definición todo producto elaborado en su mayor parte a mano puede ser considerado como producto artesanal.

En Colombia se acepta la definición, proporcionada por Artesanías de Colombia S.A.:

“Actividad de transformación para la producción creativa de objetos finales e individualizados (productos específicos) que cumplan una función utilitaria y tienden a adquirir el carácter de obras de arte; actividad que se realiza a través de la estructura funcional e imprescindible de los oficios y sus líneas de producción, que se llevan a cabo en pequeños talleres con baja división social del trabajo y el predominio de la aplicación de la energía humana, física y mental, generalmente completada con herramientas y máquinas relativamente simples; actividad que es condicionada por el medio geográfico, que constituye la principal fuente de materias primas, y por el desarrollo histórico del marco sociocultural donde se desarrolla y al cual contribuye a caracterizar”.

Los oficios artesanales se constituyen a partir de especializaciones dentro de estructuras funcionales del saber. De esta manera se objetualiza el conocimiento, al transformar un determinado género de recursos materiales (materias primas), mediante la aplicación de unos procedimientos e instrumentos específicos que permiten la obtención de unos bienes.

Esta visión ofrece dos elementos fundamentales. El primero, la importancia que adquiere el oficio y su especialización como forma de división del trabajo. Y el segundo, la necesidad de elevar a obra de arte el objeto, con el fin de que el producto sea más apreciado y mejor pagado tanto en mercados nacionales como internacionales.

La artesanía en Colombia puede ser considerada como expresión material de su cultura donde lo indígena, lo afro y lo europeo, se mezclan y funden sin una división clara de donde empieza o termina la una o la otra. De esta forma cada producto aunque conserve rasgos particulares de la comunidad productora, se ve influido bien sea en sus técnicas, materiales, usos o significados por otras expresiones culturales.

De la misma manera, cuando se analiza la artesanía, debe tenerse en cuenta la introducción de productos dentro de un mercado. Este hecho, provoca que el artículo se vea influenciado por aspectos culturales y económicos, tanto nacionales como internacionales.

Consecuentemente se puede afirmar, que la artesanía parte de los productos “tradicionales” (que incluyen sus técnicas, materiales, morfologías, usos o significados). Pero que, a su vez, adopta elementos ajenos a la tradición provenientes de grupos externos al productor como una evolución propia de la identidad de individuos y colectivos inmersos en un mundo globalizado.

Concluyendo, por artesanía se entiende, la producción de objetos materiales locales que se introducen en dinámicas de mercado de compra venta. En estas prevalece la producción manual, el uso de materias primas naturales, el empleo de técnicas transmitidas por tradición junto a otras formas de creación. En este sentido, se incluyen elementos artísticos, estéticos, culturales, morfológicos, de uso y significado a las que está expuesto el artesano productor, bien sea por tradición o evolución. Todas ellas pueden ser consideradas como una expresión de identidad y de cultura autóctona nacional y se ven influidas tanto por el desarrollo histórico, geográfico y marco sociocultural donde se producen, como, por elementos ajenos a la tradición provenientes de grupos externos al productor.

Esta definición propia, fruto del análisis de diversos documentos, servirá de base para entender la producción artesanal y la artesanía, como manifestaciones presentes en la industria cultural.

Para concebir el producto artesanal como producto folclórico, las sociedades dejan atrás los limites cerrados de la cultura de la élite, para contener también los testimonios de la memoria de la comunidad. Un recuerdo dinámico que además de conservar los valores heredados, suma nuevos a partir de cambios, transformaciones y sustituciones que su dinámica le ha permito conocer.

Así, el patrimonio cultural de una nación está compuesto por los productos de la cultura popular que incluyen los bienes materiales y simbólicos, elaborados por los grupos subalternos (García Canclini, 1999). No sólo abarca los bienes materiales, sino que también involucra a los elementos naturales, culturales, materiales y/o inmateriales del pasado o del presente en los cuales se reconoce un determinado grupo social.

Las artesanías evidencian ese proceso de construcción social del patrimonio como desarrollo productivo y tecnológico asociado a las prácticas de la vida cotidiana.

En el siguiente gráfico se puede observar algunas de las características más sobresalientes de la artesanía como elemento cultural.


La UNESCO define a la artesanía como una de las formas que asume la cultura tradicional y popular para representar el conjunto de creación de una comunidad cultural. Además, reconoce que se funda en la tradición y es una expresión de su identidad cultural y social.[1]

Por otro lado, los conservacionistas del patrimonio promueven acciones para preservar lo que ellos consideran la esencia de un producto artesanal, estableciendo unos valores y categorías de lo que “es tradicional”. Los mercantilistas por su parte, consideran al patrimonio como recurso renovable cuyo valor depende de los requerimientos del mercado, a cuya satisfacción está orientada casi exclusivamente la explotación del mismo y promueven intervenciones de corte comercial destinadas a satisfacer tales demandas.

La artesanía se debate entre inmutabilidad (condicionada por las formas de producción, materias primas, técnicas y conocimientos heredados y/o aprendidos del artesano) y su adaptación a las supuestas necesidades del mercado y vivencias de sus productores.

Consecuentemente en la artesanía se observa una dinámica que articula tradición y modernidad, un espacio único de creación, en donde el artesano está continuamente expresando lo que encuentra en su cotidianidad, un proceso tan cambiante como lo vivido. Efectivamente, la artesanía no es un producto estático, está en continuo cambio de la misma forma en que lo hace la cultura, adaptándose y configurándose a nuevas realidades.

Es claro que la artesanía está relacionada directamente con la identidad y constituye una pieza fundamental del desarrollo de la creatividad. Con la artesanía nos integramos a las llamadas industrias culturales como vía de acceso a la modernidad en una plataforma funcional de productividad.



[1] Recomendación sobre la salvaguardia de la cultura tradicional y popular. Paris, 15 de noviembre de 1989. 25° Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.